¿Cómo puedo saber si mi hijo es celíaco?

¿Cómo puedo saber si mi hijo es celíaco?

Que es la enfermedad celíaca

La celiaquía es una enfermedad crónica, de base inflamatoria y de naturaleza autoinmune, puesto que el cuerpo ataca de manera errónea a los tejidos del propio organismo y produce anticuerpos contra sustancias que considera peligrosas aunque para la mayoría de las personas no lo son. Asimismo, es una enfermedad multisistémicaporque, además de estar afectado el intestino delgado en las formas clásicas de la enfermedad, se alteran también diferentes sistemas del organismo.

Esta enfermedad se produce en algunos niños y adultos, predispuestos genéticamente, cuando ingieren alimentos que contienen gluten, un complejo proteico presente en cereales, como el trigo (gluteína), la cebada (hordeína) o el centeno (secalina), y en otros híbridos o variedades de trigo como el triticale, kamut, escanda y espelta. El papel de la avena en la enfermedad celíaca es controvertido y por eso su ingestión no se considera segura, sobre todo en menores bien diagnosticados; además, con frecuencia está «contaminada» con otros cereales. El gluten también se añade como ingrediente a múltiples alimentos procesados como espesante, aglutinante y para conseguir que sean esponjosos y de consistencia suave.

Enfermedad celíaca y niños: síntomas e incidencia

La celiaquía siempre ha sido un trastorno vinculado a la infancia. En los textos tradicionales de medicina se describían síntomas muy llamativos como diarreas crónicas, desnutrición importante, abdomen muy distendido y retraso en el crecimiento. En la actualidad, además de los niños, se están diagnosticando bastantes casos en jóvenes y adultos, en los que la sintomatología no es tan aparente.

El trastorno -y sus molestos síntomas- sucede por la inflamación que se produce en la mucosa del intestino delgado, que pierde la capacidad de absorber macro y micronutrientes. También se ha descrito la alteración de la microbiota, tanto en pequeños como en adultos. La efectividad y disponibilidad de métodos diagnósticos recientes y el mayor conocimiento de las formas con pocos o ningún síntoma, que también existen, han contribuido a sacar a la luz muchos casos que antes no se conocían.

Pese a ello, lo que nunca se debe hacer es quitar el gluten de la dieta sin que un médico diagnostique la enfermedad, aunque esté «de moda» hacerlo, lo digan algunos famosos o lo proclamen algunos portales web de dudosa base científica. Si no hay ningún trastorno relacionado con la ingesta de gluten (se describen hasta cuatro entidades: enfermedad celíaca, alergia al gluten, sensibilidad al gluten no celíaca e intolerancia al gluten), es absurdo retirarlo.

Celiaquía: síntomas y diagnósticos según edades

Los síntomas dependen de la edad y pueden comenzar tras la incorporación de los primeros alimentos que contengan gluten (pan, pasta, papillas de cereales) pasados los primeros seis meses de vida, normalmente cuando llevan ya dos o tres meses tomándolos. Así, antes de los dos años de edad, las señales que pueden alertar al pediatra son las siguientes:

  • diarreas pertinaces o cíclicas.
  • heces blandas, pálidas y voluminosas; flatulencia excesiva.
  • vómitos frecuentes.
  • distensión abdominal, dolores abdominales recidivantes.
  • estancamiento o bajada de peso.
  • crecimiento detenido o muy lento.
  • tristeza, decaimiento, pérdida de apetito.

 

Todos estos síntomas condicionan un aspecto clásico de desnutrición con vientre abombado y prominente, piernas muy finas y glúteos con poca grasa y arrugados o planos. En ocasiones, se asocia una intolerancia secundaria a la lactosa que podrá revertir cuando inicie la dieta sin gluten, una vez esté confirmado el diagnóstico.

Síntomas en adolescentes y otras enfermedades asociadas

Los adolescentes, aunque es frecuente que sean asintomáticos, pueden tener uno o varios de los siguientes signos y síntomas: cefalea, aftas orales, alteraciones menstruales o retraso de la primera regla, dolores abdominales, estreñimiento, hábito intestinal irregular, dolores articulares, debilidad muscular, fatiga crónica, pérdida de peso o aparición brusca de edemas (pies hinchados, por ejemplo). En general, la enfermedad celíaca en adolescentes y en adultos es difícil de diagnosticar por ser en muchas ocasiones silenciosa. Otras veces pasa por periodos largos sin síntomas llamativos o se confunde con otras enfermedades bastante habituales.