Videojuegos más populares, sus riesgos y cómo reducirlos

Videojuegos más populares, sus riesgos y cómo reducirlos

Among Us

En este videojuego multijugador (entre 4 y 10 personas) los participantes deben descubrir a los dos asesinos encubiertos que figuran entre el plantel de jugadores, así como completar distintas misiones.

Recurrimos a la plataforma Internet Safe For Kids (IS4K), un proyecto de seguridad en línea cofinanciado por la Unión Europea (UE), para conocer los motivos que pueden hacer inseguro el juego en Among Us. Aunque la violencia exhibida en él no es en absoluto detallada, en IS4K señalan que conviene tener cierta precaución con el chat que incorpora, llamado Discord: “Siempre es recomendable que jueguen en zonas comunes de la casa, evitando que lo hagan en su habitación a puerta cerrada; y si además, compartimos tiempo de juego con ellos, nos permitirá poder aconsejarles sobre cómo gestionar peticiones de amistad de desconocidos, mensajes inadecuados o reportar situaciones conflictivas a la plataforma”. En IS4K disponen de recursos para las familias, tales como pactos de uso de videoconsolas o tarjetas para limitar el tiempo de juego.

Brawl Stars

Este videojuego multijugador de batallas diseñado para móviles presenta riesgos similares a los de otros videojuegos de dicha categoría, según Qustodio. Es decir, aunque se trata de un videojuego que muestra violencia, “su estilo visual es similar al de los dibujos animados, y no hay sangre”. Sí les preocupa más que “aunque la función de chat se censura, no deja de ser un espacio en el que tus hijos pueden estar expuestos a palabras obscenas e interactuar con desconocidos con malas intenciones”.

Fortnite

Es un multijugador de disparos que, dado que presenta violencia explícita, está recomendado para mayores de 13 años. En la página web de sus desarrolladores, Epic Games, se detallan todas las opciones disponibles para los adultos que quieran controlar los aspectos más delicados del juego: aceptar solicitudes de amistad de desconocidos, tolerar o no el lenguaje adulto, chat de voz, etc.

Según explican en IS4K, “Fortnite facilita a los jugadores la posibilidad de invertir dinero para conseguir mejoras en los personajes del juego. Razona con tus hijos qué hay detrás de este tipo de estrategias de consumo”. Además, “en el juego, los jugadores pueden usar un chat de voz para comunicarse entre ellos; para evitar que contacten con desconocidos, anímales a jugar en dúos o equipos, solo con amigos de su edad que conozcan en persona, y recuérdales que en Internet también deben usar un lenguaje respetuoso”.

Roblox

Se presenta como un juego multijugador que permite a los usuarios crear sus propios mundos virtuales e interactuar con otros jugadores. Sus responsables disponen de una guía de control parental en la que explican que los mensajes de los usuarios son revisados por moderadores humanos, y también existen dos categorías diferenciadas de jugadores menores y mayores de 13 años, que no interactuarán juntos en los chats.

Clash Royale

Un juego de estrategia de cartas para móviles, cuyo único riesgo reseñable para los menores reside en su sistema de micropagos. En este enlace hay información sobre cómo desactivarlos.

Clash of Clans

Es un videojuego en línea de estrategia y construcción de aldeas para móviles. Comporta los mismos riesgos que otros juegos con micropagos, si bien en este caso hablamos del rey en este aspecto: desde 2010 hasta 2018, Clash of Clans es el juego que más ha recaudado por este concepto, superando incluso al mítico Candy Crush. Aparte, dispone de opciones para filtrar lenguaje ofensivo y silenciar usuarios.

Minecraft

Este videojuego de creación de juegos virtuales ya ha superado a Tetris como el más vendido de la historia. En él, la interacción con otros jugadores es fundamental, así que se le aplican las mismas precauciones que a cualquier aplicación que cuente con chats. Aunque puede contener cierta violencia, esta es caricaturesca, y el juego es apto para mayores de 8 años.

Juegos gratuitos y microtransacciones

Una de las mayores novedades de los últimos años es la disponibilidad de miles de juegos que se anuncian como free-to-play, es decir, son juegos gratis que no requieren de copia física, sino que son descargados por los usuarios sin coste alguno. Todos los que forman parte de la lista anterior, salvo Minecraft, pertenecen a esta categoría.

 

Y, aunque técnicamente estos videojuegos se descargan sin coste alguno, muy a menudo esto es solo un reclamo que conviene mirar con lupa. Cuando un juego o una aplicación son de descarga libre, esto suele deberse a lo siguiente: o bien existe una versión premium por la que sí deberemos desembolsar dinero, o bien los ingresos proceden de la publicidad o de mejoras optativas.

En este último caso, hablamos de desembolsos opcionales de dinero que sirven a los jugadores para obtener ventajas o ampliar sus opciones: desbloquear personajes, obtener nuevas misiones, armas, recursos, etc. Es decir, a cambio de una suma normalmente pequeña, el jugador enriquece su experiencia o gana una ventaja frente a sus adversarios. Quizás el mayor peligro resida, paradójicamente, en que se trata de gastos pequeños a los que uno puede dar poca importancia, pero que, acumulados, pueden alcanzar sumas nada despreciables.

Este riesgo ya existía en los arcades, cuyo funcionamiento depende de que el jugador metiera una moneda para seguir jugando; es, sin embargo, más difícil de controlar, pues no depende de un pago físico, y muchos señalan que su potencial adictivo las sitúa más cerca de las tragaperras que de las antiguas maquinitas. Para evitar estas situaciones, tanto los dispositivos iOS y Android como las consolas disponen de opciones que limitan o impiden las compras de apps y videojuegos, incluyendo los micropagos.

Código PEGI y control parental

Aquellos tiempos en los que esconder el mando de la consola era el único recurso de los adultos para limitar el juego de los menores ha pasado a mejor vida. Igual que las películas están clasificadas según su adecuación para el público de diferentes edades, los videojuegos también deben llevar el código PEGI, que nos informa sobre si el contenido es apropiado para menores de una u otra franja de edad. Puedes informarte mejor sobre estas etiquetas en esta guía de IS4K.

Además de este sello orientativo, el control parental es cada vez más fácil de implementar gracias a las mejoras de Windows y otros entornos en este aspecto. ¿De qué posibilidades se dispone? Creación de diferentes perfiles de usuario, herramientas para limitar el tiempo de uso del ordenador, bloqueo de sitios web inadecuado, permisos para instalar o usar determinadas aplicaciones, etc. Los teléfonos móviles ofrecen opciones similares, que podemos consultar en este artículo de IS4K sobre dispositivos Android.

Por último, la Asociación Española de Videojuegos (AEVI) dispone del proyecto The Good Gamer, que, según nos explica Elena Beltrán, su responsable de comunicación, “nació para reivindicar los valores positivos de los videojuegos, con el objetivo de colaborar con las administraciones, comunidades educativas y sanitarias, padres y madres para fomentar el uso responsable de los videojuegos”. Con esta plataforma se busca crear diferentes iniciativas de consumo responsable en el videojuego, suministrando información transparente y subrayando el aporte del sector a la sociedad. En su página web es posible encontrar un amplio surtido de recomendaciones, además de enlaces específicos para aplicar el sistema de control parental de cada consola y sistema operativo.

Fuente: Eroski Consumers