México prohibió el glifosato, ¿aquí pa’ cuándo?

México prohibió el glifosato, ¿aquí pa’ cuándo?

Por Altagracia Paulino

 

Es cierto que no debemos retroceder, que mirar hacia atrás no es lo correcto, que lo importante es crear cada día, construir experiencias nuevas, y más con las herramientas que nos proporciona la tecnología. Esto aplica a la forma de producir los alimentos, cuyo origen primario es la tierra, esa que generosamente produjo la agricultura y las ciencias agrícolas en el discurrir de los siglos.

Los avances en este terreno han sido grandiosos y el ser humano buscando la perfección y el progreso en el ámbito que nos ocupa, ha descubierto mecanismos para controlar las malezas y aligerar la pesada carga del hombre del campo, con químicos con los que cambiaron el machete y la coa por un dispensador con el que irriga las yerbas malas, las cuales se secan como si fueran quemadas por algún fuego.

Ese químico es el glifosato, ese que ha prohibido México, gran parte de la comunidad europea y que ha producido demandas millonarias de personas afectadas por cáncer por el uso de toda la vida en Estados Unidos.

La República Dominicana es signataria del Acuerdo de Estocolmo, el cual refrendó el Congreso el 22 de mayo del año 2001, que “aprueba el Convenio de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes”. No obstante, el glifosato es de venta libre en el país y se estima que se oferta en el mercado con cerca de 30 mil nombres diferentes, siendo uno de los químicos previstos en el convenio que fue también refrendado por otros países de la región.

“… el incremento del uso de insecticidas, herbicidas y otros productos químicos que se propagan a larga distancia a través del aire, el agua y se acumulan en la biósfera al fumigarse o rociarse, han sido razones para establecer un convenio internacional para regular el tratamiento de las sustancias tóxicas”.

El objetivo del convenio es proteger la salud humana y el medio ambiente de contaminantes orgánicos persistentes (COPs), y promover las buenas prácticas y tecnologías disponibles para el remplazo de estos y prevenir el desarrollo de nuevos insumos a través de normativas legales y amigables con el medio ambiente.

Lo peor de todo es que los campesinos dominicanos lo utilizan sin ningún tipo de protección, no usan guantes, ni mascarillas y es el auxiliar para controlar las malezas, en el café y en la agricultura en general.

Hace dos años un grupo de estudiantes extranjeros hizo un estudio que demostró que el 80 por ciento de los trabajadores que fueron analizados no usan guantes ni mascarillas al usar plaguicidas y que a 38 agricultores se les encontraron rastros de glifosato en la boca.

“Nuestros resultados demuestran de manera impresionante que la exposición a una mezcla de agroquímicos puede tener consecuencias para la salud a largo plazo y sugiere que los usuarios de pesticidas podrían tener un riesgo mayor de desarrollar cáncer”, afirma el estudio publicado en la revista Environmental Research And Public Heallth”

Los investigadores de la Universidad Médica de Viena explicaron que la mayoría de los caficultores analizados usan glifosato, el cual, según estudios previos relacionan con el riesgo del linfoma no Hodgkin y la leucemia.

En el 2019 la empresa Monsanto, fabricante de Roundup, la marca más conocida, fue demandada por más de dos mil millones de dólares, y el 24 de junio del año pasado, Bayer, que adquirió a la Monsanto, fue condenada a pagar US$10,900 millones.

El glifosato estará en Europa hasta el próximo año y no estará más bajo patente, pero aquí se vende libremente.