Dos decenios de cambios sigilosos

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POR ALTAGRACIA PAULINO

El tiempo pasa rápido, tanto como que el niño que nació el año 2001 hoy tiene 20 años y ya casi termina la universidad. 

Cuando derribaron las torres gemelas, casi al unísono los pensantes aclamaron que el mundo había cambiado; a 20 años es válido decir que el verdadero cambio global lo ha producido el coronavirus.

Esto mueve a pensar en lo que ocurre cuando se está en una fiesta: usted disfruta del baile, la conversación con los amigos, los bocadillos, la música, los tragos; si hay muchas mujeres, piensan los hombres, y si hay muchos varones, piensan las mujeres, ambos grupos van a decir que la fiesta estuvo muy buena. Sin embargo, al día siguiente es cuando se evalúa, no mientras se está en ella.

El símil es porque atravesamos un momento parecido, todavía no es tiempo para evaluar lo que estamos viviendo, sin embargo, tenemos manifestaciones importantes que debemos tomar en consideración para comenzar la evaluación, como son:

Las suspensiones de empleados al iniciarse la pandemia produjeron un imprevisto en los países desarrollados, donde el escenario se ha revertido, en vez de desempleo ahora hay sobreofertas de trabajo. Solo en Canadá se calcula unas 600 mil vacantes en los últimos dos meses.

Los despidos masivos a principio de la pandemia han producido la llamada “gran renuncia” de las personas de 50 años y más que abandonaron sus puestos de trabajo, optaron por la jubilación temprana dejando vacantes que no han sido ocupabas.

El trabajo virtual ha sustituido el presencial; las personas, aunque ganen menos prefieren laborar desde sus hogares para dedicar más tiempo a sus familias.

En Estados Unidos se ofertan empleos en la mayoría de las tiendas, así como en los restaurantes y empresas donde sus empleados no han regresado, ya sea porque trabajan desde sus hogares con una mejor oferta o no quieren exponerse al virus, que no se ha ido todavía.

En Europa ocurre igual. Ya no existe la libre circulación del trabajador europeo y hay cientos de miles de vacantes en las principales ciudades del viejo continente.

En Australia, que era el país al que todos querían ir para cambiar sus vidas, se ven enormes filas en los bancos de alimentos, y en Inglaterra también hay que hacer grandes filas para adquirir combustibles.

Las ofertas de trabajo en Estados Unidos y Canadá son principalmente en el sector servicio, donde las vacantes los nativos nunca llenarían, como son el trabajo en la construcción y en los establecimientos de comida rápida, entre otros.

Para tener una idea de lo que está pasando, solo en el mes de agosto en Estados Unidos la oferta de empleos superó los diez millones. 

A pesar de incentivos, aumento de sueldos y otras ofertas para atraer empleados y garantizar que no cvabandonen los puestos, sigue la escasez de mano de obra.

Estas ofertas de empleos no tienen precedentes y ya son un problema para la sostenibilidad de la industria en los países desarrollados y, un buen atractivo para los inmigrantes jóvenes.

El verdadero cambio global lo ha producido el coronavirus

En Estados Unidos se ofertan empleos en mayoría de tiendas

Las personas de 50 años y más abandonaron sus puestos de trabajo

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